Dónde las toman las quieren
y donde quieren las toman.
La religión abandona
la historia de las mujeres.
La que con Eva empezaba,
símbolo de la serpiente,
que por la puta manzana,
Dios arrastro para siempre.
Y Eva, madre de María, tuvo que aguantar,
que el mismo Dios le diera para un hijo suyo,
a su Semental, El Espíritu Santo.
Y María para colmo, vio como a su hijo lo crucificaron
porque era del Padre que un día la echó
de la que fue su casa.
Y a María se le adora porque fue la madre
del que adoran los cristianos de su misma raza.
Y además de María,
por pura rebeldía,
mandaron a la hoguera a las verdaderas
mujeres valientes.
Y luego, musulmanes
con sus sabios coranes,
copiaron la doctrina
y aún las asesinan
por ser diferentes.
Y por ser diferentes
sólo les quiero pedir
que si hay una mujer a la que yo maltrate,
sigan con este combate
para que me maten... a mi...!
(Los Ángeles Caídos, Juan Carlos Aragón, 2002)
