Inspiraba la envidia yendo contigo, amada,
desataba la ira en cuanto te besaba.
Me creí con soberbia siendo tu único dueño,
me sentí un avaro hasta en mi propio sueño.
Y por tí la lujuria se empapó de mi alma,
por tus carnes la gula sació mi hambre humana.
Por ti sentí pereza solo estando a tu lado,
por tu amor yo viviera eternamente en pecado, en pecado, en pecado…