
"El mar, la mar, el mar..." de Cádiz es la pasión pura y primera
que a un gaditano cualquiera desde niño tantas veces
lo fascina, lo estremece, lo enloquece y lo envenena.
Descalzo frente al horizonte, correteando ante el Atlántico.
Investigando en las arenas, tirándose desde los puentes.

De la Victoria a la Caleta, alzando el puño en cada roca,
bailando con cada sirena, de la Caleta a la Victoria.
Haciendo lanzas con las cañas, atragantándose se sol y sal,
bendita el agua y su importancia que es el veneno de la mar.
